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La evidencia empírica de la situación que guarda la educación básica en la Ciudad de México, y reflejada en el bajo aprovechamiento, deserción y una infraestructura formal y física que apoyen el desarrollo de los niños capitalinos, fue puesta sobre la mesa por la diputación local.
Al rendir un informe de actividades más que una comparecencia, la Secretaria de Educación local (SEDU), Mara Robles Villaseñor, vio detenido su discurso triunfalista ante los datos duros y cuestionamientos esgrimidos por los diputados presentes.
Fiel a su costumbre, el aliancista Jorge Gaviño destacó los puntos más incómodos para la titular de la SEDU, pues enfatizó que destacar a la capital como la ciudad con la mayor y mejor oferta educativa de México, no sirve de nada cuando la educación básica –de la que está encargada- es simplemente mediocre. Y es que la Ciudad de México ocupa el lugar 15° a nivel nacional en lo tocante a nivel primaria y 8° en lo referente a secundaria.
Enfatizó que “está claro que está haciendo falta un esfuerzo para que la aspiración de una educación de calidad suceda, si a lo anterior sumamos el hecho, de que en el Distrito Federal contamos con algunas de las escuelas particulares mejor calificadas en el país”. Esto en referencia a las loas lanzadas por Robles al programa Saludarte.
Y es que, en pleno inicio de su presentación, la titular de la SEDU se “disculpó” por la falta de estrategias de aprendizaje, alegando falta de facultades ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) y reafirmando su “educación para la vida”. Pero Gaviño, más avezado que su interlocutora, le recordó que para enfrentar estos casos existe la Ley General de Educación, que permite a su dependencia presentar estrategias para mejorar el aprovechamiento escolar mediante la presentación de programas de estudio.
“Los programas complementarios a la educación no son suficientes, si no son reforzados los contenidos, los materiales y métodos educativos, seguiremos siendo una zona geográfica de media tabla”, enfatizó.
Añadió que no se debe pregonar la oferta educativa ajena y el deber centrarse en los problemas académicos, estructurales y laborales que aquejan a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Y es que, recordó, existen graves problemas de oferta educativa, deserción y laborales que no son atendidos.
Priscila Hernández Vera, diputada del PAN, aseguró que “la finalidad de la Educación ocupa una prioridad secundaria en términos presupuestales frente a finalidades como Vivienda y Servicios a la Comunidad”.
En este sentido, recordó de manera implícita a los perredistas que claman por más recursos para el mantenimiento de las escuelas, que es obligación del Gobierno local atender estas necesidades. Un ejemplo de ello, citó, el Programa Integral de Mantenimiento de Escuelas (PIME), mediante el cual “los gobiernos delegacionales pueden realizar actividades para mejorar las condiciones físicas de las escuelas públicas de educación básica, bibliotecas y centros de atención infantil”.
De no ser así, o verse imposibilitados para tal fin, recordó que también es responsabilidad de la dependencia local el buscar acuerdos con la SEP para la realización de estos objetivos. Sin embargo, enfatizó que la Secretaría de Finanzas del Distrito Federal destina más recursos a los mercados públicos que a las escuelas. Recalcó que el Fondo de Aportaciones a la Infraestructura Social (FAIS) debiera ser también destinado a la mejora de escuelas dada la preocupación mostrada.
Finalizó su posicionamiento con lo referente a la tan buscada Reforma Política de la Ciudad de México, en la que los perredistas ponen todas sus esperanzas de gobernanza, pero no mencionan los cambios necesarios en otros apartados como el educativo.
Añadió que el PAN nacional está buscando la descentralización del aparato educativo en la Ciudad de México como parte de la Reforma Política. |