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La Diputada Luisa Fernanda Ledesma Alpízar, Vicecoordinadora de Movimiento Ciudadano en el Congreso de la Ciudad de México, presentó una iniciativa para incorporar por primera vez al Código Civil un capítulo específico que regule la manutención de los seres sintientes de compañía cuando una pareja se separa.
La propuesta busca que los perros, gatos y demás animales de compañía no queden en el abandono económico después de un divorcio, un concubinato o cualquier otra relación de convivencia que llegue a su fin.
La iniciativa surge en un momento en que los tribunales mexicanos comienzan a enfrentar una nueva realidad familiar. Hace apenas unas semanas, “el caso de Lucas”, un perro husky, marcó un precedente al resolverse judicialmente que ambas personas que habían compartido su cuidado debían continuar contribuyendo a su manutención mediante una pensión mensual y el pago proporcional de sus gastos veterinarios, aun después de haber terminado su relación.
Para la legisladora, ese caso demuestra que las familias mexicanas han cambiado y que el Derecho debe evolucionar junto con ellas. Hoy el desafío ya no consiste únicamente en determinar con quién permanecerá un ser sintiente después de una separación, sino en establecer reglas claras que garanticen que nunca deje de recibir alimento, atención veterinaria, medicamentos y todos los cuidados necesarios para vivir con bienestar.
La diputada recordó que la Ciudad de México fue la primera entidad del país en reconocer, mediante la reforma conocida como "¿Con quién se queda el perro?", que los seres sintientes forman parte de muchas familias y que, cuando existe un divorcio, las personas pueden establecer un plan de cuidados para proteger su bienestar.
Aquella reforma representó un parteaguas en la legislación mexicana. Colocó a la Ciudad de México como referente nacional e internacional, fue retomada por diversos congresos locales y abrió una nueva forma de comprender jurídicamente a las familias multiespecie.
La nueva iniciativa se sustenta, además, en el principio del interés superior de los seres sintientes, conforme al cual toda decisión que pueda afectar su vida, integridad y bienestar debe procurar, de manera prioritaria, la alternativa que les brinde la mayor protección posible y garantice la satisfacción integral de sus necesidades.
Ahora, esta nueva propuesta representa el siguiente paso en esa evolución legislativa, al fortalecer el modelo construido por la Ciudad de México y establecer reglas claras para hacer efectivo ese plan de cuidados, otorgando a las autoridades jurisdiccionales herramientas para garantizar su cumplimiento.
La iniciativa propone crear un nuevo capítulo dentro del Código Civil que establezca las bases para determinar cómo deberá garantizarse la manutención de los seres sintientes de compañía.
Entre otros aspectos, permitirá que una jueza o un juez determine cómo deberán cubrirse los gastos de alimentación, atención médico-veterinaria, medicamentos, rehabilitación y todos aquellos cuidados necesarios para garantizar su bienestar integral, atendiendo en todo momento al principio del interés superior de los seres sintientes.
Asimismo, reconoce que la responsabilidad podrá cumplirse mediante el cuidado directo, mediante aportaciones económicas o combinando ambas formas, dependiendo de las circunstancias de cada caso.
La propuesta también reconoce una realidad cotidiana: cuidar a un ser sintiente implica mucho más que dinero. Significa tiempo, esfuerzo, dedicación, traslados, atención permanente y responsabilidad diaria. Por ello, el trabajo de quien permanece al cuidado del animal también deberá ser considerado al momento de resolver estas controversias.
Otro de los aspectos más relevantes de la iniciativa es que no se limita al matrimonio.
La reforma reconoce que hoy miles de familias están conformadas por personas que viven en concubinato o mantienen relaciones de convivencia sin haber contraído matrimonio, pero que decidieron asumir conjuntamente el cuidado de un ser sintiente.
En todos esos casos, si ambas personas compartieron voluntariamente esa responsabilidad, la autoridad podrá establecer con claridad cómo deberán mantenerse los cuidados y la manutención del animal después de la separación.
La iniciativa también prevé quiénes podrán solicitar la fijación, modificación o aseguramiento de la manutención; establece medidas provisionales para proteger al ser sintiente desde el inicio del procedimiento; incorpora mecanismos para garantizar el cumplimiento de las obligaciones y define los supuestos en que éstas podrán concluir.
La diputada enfatizó que la propuesta no pretende equiparar jurídicamente a los animales con las personas, sino reconocer una realidad distinta que requiere reglas propias para proteger el bienestar de los seres sintientes de compañía, brindando certeza jurídica tanto a las familias como a las autoridades encargadas de resolver estas controversias.
Finalmente, Luisa Ledesma afirmó que esta iniciativa consolida el liderazgo de la Ciudad de México en materia de bienestar animal y representa una evolución natural de las reformas que el Congreso capitalino ha impulsado en los últimos años.
Hace un año, la Ciudad de México abrió un nuevo capítulo en la protección jurídica de los seres sintientes al responder una pregunta que miles de familias enfrentaban tras una separación: ¿con quién se queda el perro? Ahora, la iniciativa presentada busca dar el siguiente paso, estableciendo reglas claras para responder otra interrogante igualmente importante: cómo garantizar que nunca les falten alimento, atención médica y los cuidados necesarios para vivir con bienestar, aun cuando la relación entre las personas haya terminado.
Con esta propuesta, la Ciudad de México busca convertirse nuevamente en referente nacional en la construcción de un marco jurídico que, bajo el principio del interés superior de los seres sintientes, coloque su bienestar en el centro de las decisiones familiares y que ofrezca herramientas claras para protegerlos cuando más lo necesitan. |