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Hace apenas dos días que se dieron a conocer las terribles consecuencias para un menor de 11 años en un zoológico de Brasil por un "descuido" similar. Ahora, una pasante de veterinaria pierde un dedo por romper el protocolo de seguridad en el Zoológico de Chapultepec.
Alrededor de las 08:40 horas, Carolina Hernández Matías, prestadora de servicio social y pasante de la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), sufrió un accidente al introducir la mano derecha para acariciar la cara de un ejemplar de Orangután macho, en su recinto del bioma tropical.
La estudiante de veterinaria, una vez que había colocado alfalfa por fuera del albergue del Orangután, decidió meter la mano entre un enrejado para acariciar al ejemplar, argumentando –a otra compañera– que el animal no le haría nada porque ya lo había hecho en otra ocasión.
Sin embargo, el Orangután tomó su mano y la jaló. Al pedir ayuda, trabajadores del zoológico persuadieron al animal para que la soltara, pero el ejemplar se puso nervioso y la mordió antes de soltarla.
La pasante recibió los primeros auxilios por parte del personal, así como de la brigada de Protección Civil del zoológico y fue trasladada a la Cruz Roja de Polanco. Posteriormente fue llevada al Hospital General Siglo XXI para injertarle el dedo medio de la mano derecha; desafortunadamente no fue posible, debido al mal estado de la falange. Alrededor de las 14:15 horas fue dada de alta.
Cabe señalar que la estudiante de veterinaria pasó por alto los protocolos de seguridad establecidos en el Zoológico de Chapultepec al introducir la mano para acariciar o tocar directamente al ejemplar, ya que como prestadores de servicio social, reciben una capacitación directa de los coordinadores médicos y biólogos encargados de cada área, además de firmar el reglamento interno que especifica las condiciones en que ellos deben realizar sus actividades rutinarias sin poner en riesgo su salud e integridad física así como la de otros.
En este sentido, la estudiante debe sentirse agradecida de no haber corrido la suerte del pequeño brasileño que perdió una mano y parte del brazo a consecuencia de la negligencia de su padre, quien le ayudó a saltar las protecciones para, así, intentar alimentar a un tigre que se encontraba en su hábitat. |